• Suelo
La favorecen los suelos profundos, fértiles, frescos, incluso algo
arcillosos o ligeramente calcáreos que tengan buen drenaje.
La tierra pesada requiere una mejora con el agregado de mantillo, turba
o resaca de río y arena hasta lograr una mezcla suelta y liviana.
Conviene preparar el terreno algunas semanas antes de la plantación.
Se abren los hoyos de alrededor de 40 cm. de diámetros e igual
profundidad; en el fondo se agrega tierra mejorada (tierra negra, resaca
de río o mantillo y harina de huesos) y una capa superior de arena.
El suelo del cantero necesita ser trabajado hasta 35 – 40 cm. de
profundidad con la incorporación posterior de resaca de río
o mantillo y 200 gramos de harina de huesos por metro cuadrado.
Las dalias prosperan mejor en un sitio con ligera pendiente; el anegamiento
provoca la putrefacción de las raíces.
• Abonos
La correcta preparación del terreno antes de la plantación
facilita el crecimiento y la floración inicial. Se aplica a la
tierra abono químico cuando la dalia comienza a formar los primeros
pimpollos: 3 a 5 gramos de fertilizante compuesto tipo 15-15-15 alrededor
de cada planta. A fines del verano (febrero) se realiza una segunda fertilización
con dosis similares para reforzar la floración otoñal.
La pulverización con una solución de ácido giberélico
en pleno desarrollo vegetativo activa la floración y mejora la
resistencia al ataque de las plagas y enfermedades.
• Riego
Las raíces tuberosas necesitan un buen riego después de
la plantación; salvo en épocas de sequía pronunciada
no se vuelven a regar hasta que las plantas estén bien desarrolladas.
Al notar los primeros signos de formación de los pimpollos se suministran
riegos abundantes cada 3 o 4 días y se suspende al finalizar la
floración de otoño. En todo momento se debe evitar el anegamiento
de las raíces.
• Ubicación en el
jardín
Prefiere un lugar soleado, aireado, alejado de árboles, arbustos
altos o paredes que le hagan sombra. Las mejores flores se obtienen cultivada
con orientación hacia el este o norte, con más de 5 horas
de luz solar directa. El ambiente con media sombra y escasa aireación
propicia el desarrollo de enfermedades criptogamitas.
• Temperatura
No posee resistencia al frió; las heladas producen el deterioro
de la parte vegetativa aérea.
La brotación se inicia en primavera a 14 – 16 ª C, prospera
con días cálidos y noches fresca (otoño) y la afectan
los fuertes calores del verano.
• Cultivo de la dalia
o Se planta en el jardín al comenzar la primavera cuando ha pasado
el peligro de heladas, desde fines de septiembre.
o Florece 7 a 9 semanas después de la plantación, para obtener
una sola floración otoñal conviene plantarla en diciembre.
o Para la plantación se abre un hoyo de alrededor 40 cm. de diámetro
e igual profundidad o se prepara la tierra del cantero con cierta anticipación.
o La dalia prospera mejor en el suelo liviano; el suelo pesado se corrige
con el agregado de materia orgánica y arena. La harina de huesos
suministra fósforo y calcio.
o El tutor se inserta en el hoyo antes de la plantación en aquellas
variedades de porte alto para el futuro sostén de la planta.
o La raíz se coloca a 15 – 20 cm. de la superficie en posición
horizontal sobre una capa de tierra suelta mejorada y una superior de
arena, con el brote orientado hacia arriba, siempre cerca del tutor.
o No conviene utilizar abono químico en la plantación o
apoyar la raíz sobre el mismo.
o Después de la plantación se suministra un riego abundante.
Normalmente no necesita agua hasta que la planta ad quiere buen desarrollo.
o En los ejemplares de flor grande se eligen 2 – 3 brotes fuertes
cuando alcanzan 5 cm. de altura, eliminando los demás. Al alcanzar
los 15 cm. de altura se despuntan dejando 3 o 4 pares de hojas.
o La dalia plantada en primavera se recorta en enero dejando solo 4 –
6 pares de hojas para obtener una buena segunda floración en otoño.
o Se abona cuando comienzan a aparecer los primeros botones florales y
a mediados de febrero con un fertilizante compuesto (15-15-15) o superfosfatos.
o En otoño, tras las primeras heladas, se corta el tallo a 10 cm.;
dos semanas después se desentierra la raíz y se deja secar
durante 2 o 3 días.
o Desprovista de tierra se guarda en caja de madera rellena con turba
seca hasta el momento de la división y plantación en primavera.